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Una nevera que sugiere recetas, una puerta de entrada que reconoce nuestro rostro y robots que nos ayudan a mantener nuestra casa limpia o nos cuidan. Parece un viaje al futuro y en parte lo es, aunque ya está muy presente. Hoy queremos hacer este viaje con vosotros para hacernos una idea de cómo es el día a día en un edificio domótico.

Hacer predicciones sobre el futuro no es una tarea fácil. Sin embargo, en Grupo ARYS hemos estado observando las principales tendencias tecnológicas el tiempo suficiente para intentar adivinar cómo será vivir en la casa del mañana.

Dispositivos y electrodomésticos conectados en todas partes

La casa inteligente del futuro se caracteriza por 2 cosas: muchos datos y una perfecta interoperabilidad entre dispositivos. Veamos cómo se verá en ambos casos.

Muchos datos significan muchos sensores

Un edificio domótico completamente conectado está equipado con sensores que monitorean la temperatura, la humedad, la calidad del aire y el uso de energía. Y no solo desde una central en tu propia casa, sino directamente desde un teléfono inteligente

El problema de la interoperabilidad

Hoy en día, uno de los problemas clave que impide el funcionamiento más exitoso de la casa inteligente es la gran cantidad de estándares de comunicación en competencia. Hoy en día, es una situación común que los dispositivos «conectados» no se puedan conectar entre sí, porque cada uno trae una forma patentada de usar los datos.

Es difícil decir cómo se abordará este desafío, aunque ya comienzan a surgir algunas soluciones para que en el futuro los edificios domóticos del cuenten con una solución eficiente al problema de interoperabilidad.

Un enfoque más ecológico

Atenuación de luces LED, termostatos y sistemas de riego personalizables, gestión inteligente de residuos… Estos son algunos de los beneficios que aporta convertir tu hogar en un edificio domótico inteligente

Los sistemas conectados jugarán un papel importante en un futuro no muy lejano, permitiendo:

  • Regular la temperatura interior. Los termostatos inteligentes, dotados de mecanismos de inteligencia artificial, aprenden de las preferencias de sus usuarios y ajustan automáticamente las temperaturas en función de los patrones de uso.
  • Ajustar la iluminación interior y exterior. Esto se puede hacer de varias formas. Por ejemplo, los sensores de presencia y movimiento encenderán o apagarán las bombillas LED de bajo consumo y las atenuarán a un nivel requerido una vez que detecten cuando alguien ingresa a una habitación o cierta área fuera de la casa.
  • Sistemas de riego personalizados. Esta tecnología permite configurar un horario, conectado a las previsiones meteorológicas locales reales y regar la cantidad perfecta, ahorrando en el desperdicio de agua y reduciendo los costos.

Seguridad en el hogar mejorada

Dispositivos como sensores de puertas y ventanas, agregados con detectores de movimiento y rotura de cristales, junto a la autorización biométrica en la puerta principal y los sistemas de cierre inteligente resultarán en que los edificios domóticos del futuro sean más seguros.

Durante el 2019, un 7.7% de los dispositivos en una casa ya eran inteligentes y automatizables. Se espera que en 2023 esa cifra supere el 18%, superando los 80.000 millones de dólares de gasto conjunto. Los edificios domóticos ya están aquí y ahora ya sabes cómo sería vivir en uno. ¿A que suena interesante?