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Tradicionalmente, construir una casa tenía un gran impacto en el medio ambiente. En el proceso se consumían muchos recursos y terminaba siendo un derroche, no solo durante la construcción sino también durante su vida útil. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Al diseñar viviendas teniendo en cuenta la sostenibilidad, se puede satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de la generación futura para sobrevivir y prosperar. Por ello, cada vez más personas valoran el comprar viviendas sostenibles, sobre todo tras la llegada del COVID-19 a nuestras vidas.

Concretamente, se ha detectado un incremento del 30% en este tipo de demanda desde el inicio de la pandemia, según los datos de un estudio realizado por el Consejo General de los Colegios Oficiales de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de España.

El motivo es sencillo de explicar. Los propietarios de casas sostenibles no solo pueden presumir de un uso reducido de recursos y desperdicio durante la construcción, sino que también pueden disfrutar de ahorros prolongados de energía y agua, un nivel de vida más alto y muchos beneficios financieros. Esta posibilidad de ahorro se hace más notoria a medida que pasamos más tiempo en nuestras casas, confinados o trabajando en remoto.

El coronavirus ha elevado el valor de las casas sostenibles

Tiene todo el sentido del mundo. El gran obstáculo que han tenido las casas sostenibles desde su aparición es el retorno de la inversión. Es decir, partiendo de la base de que son más caras que las tradicionales, ¿realmente vale la pena?

Desde el punto de vista ecológico, la pregunta se responde sola. Sin embargo, es inevitable que todos pensemos en nuestro propio bolsillo a la hora de invertir. Especialmente en una compra tan grande como la que supone una vivienda. En este baremo, muchas personas se amparaban en el poco tiempo efectivo que pasaban en una casa como para compensar el gran ahorro que a larga supone este tipo de construcción.

La pandemia que estamos sufriendo ha cambiado para siempre este paradigma. Desde que comenzaron los confinamientos en la primera ola, el mundo se ha transformado y el teletrabajo se ha vuelto algo regular en nuestro país. Al pasar más horas en casa, los gastos se disparan. Hay más necesidad de encender los equipos de aire acondicionado para combatir el calor. Antes fue necesario utilizar durante más horas la calefacción para evitar el frío, algo a lo que nos estamos acercando nuevamente con la llegada del otoño e invierno.

Esta situación pone en valor la gran ventaja que ofrecen desde el punto de vista económico las viviendas sostenibles: que permiten un gran ahorro en tus facturas mensuales. Es algo que notarás mes a mes y que, por lo tanto, mejorará tu situación financiera desde el primer día.

La construcción de viviendas después de COVID-19

A medida que la pandemia avanza, queda claro que el mundo de la construcción debe cambiar

Esta crisis de salud pública mundial ha confirmado la necesidad urgente de una nueva forma de construir hogares y oficinas.

Ha llegado la hora de una construcción inteligente que aborde los problemas de diseño, la ineficiencia, las técnicas obsoletas y los desafíos ambientales. Es lo que demanda el mercado y la sociedad y en Grupo ARYS estamos preparados y encantados de asumir el desafío.