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Siglos de historia, centro de Madrid, nobleza y monarquía. Rehabilitar zonas históricas es un ejercicio de gran responsabilidad y orgullo. Hace un tiempo compartimos algunas pinceladas de la historia y leyendas de la Calle Zorrilla, en la que llevamos a cabo un importante trabajo de rehabilitación. Y hoy, hacemos lo propio con la Calle de Las Veneras, donde se ubica el edificio de 4 plantas que hemos devuelto a la vida. Esta céntrica calle de Madrid, que va desde la Calle Trujillos hasta la Calle de Preciados, esconde siglos de historia y ha acogido a importantes personalidades. Pero empecemos por el principio:

¿Cuál es el origen de su nombre?

La Calle de las Veneras no siempre tuvo este nombre, pues durante una época se llamó Calle del Embajador de Francia. Pero todo cambiaría a partir del siglo XVI.
Venera es el nombre que recibe la concha de la viera, y consta de dos valvas similares en tamaño, pero una mucho más abultada que la otra, con catorce surcos en disposición radial. Esta concha de gran belleza es muy común en los mares de Galicia, y se convirtió en el símbolo del Camino De Santiago, ya que en Finisterre los peregrinos cogían una venera que llevaban de vuelta cosida en sus esclavinas como prueba de su peregrinación. Pero también, en arquitectura se adoptó este término para designar las piezas arquitectónicas decorativas, que están inspiradas en esta concha. La calle Veneras toma este nombre en el siglo XVI por la casa de Don Alonso Uriel y Valdivieso y de su mujer, Doña Catalina de Medina, cuya gran fachada estaba adornada por grandes escudos de armas hechos de piedra, que contenían representaciones de este elemento marino. Estos personajes fueron nobles castellanos de gran relevancia. Don Alonso Uriel fue nombrado señor de Torrejón del Rey y secretario de cámara de Felipe III. Entre sus hazañas, destaca el levantamiento en la misma zona de la iglesia parroquial de San Martín en los primeros años del siglo XVII, y el labrado y dotación de su capilla mayor. Tras su muerte, en su presbiterio yació, en un suntuoso panteón, junto a su esposa Doña Catalina Medina.

De la nobleza a la monarquía

María Josefa Amalia de Sajonia

No sería hasta casi 2 siglos después de esta pareja de nobles, cuando la Calle de las Veneras acogería a la Reina consorte de España, María Josefa Amalia de Sajonia.

La Princesa de Sajonia fue la tercera esposa de Fernando VII y es recordada por su negación al contacto íntimo con el monarca, que incluso llevo a la intervención del papa Pío VII para poder convencer a la joven reina de que las relaciones íntimas entre esposos no eran contrarias a la moral del catolicismo, sino necesarias para la procreación de descendencia. La reina se alojó en la casa de las Parrillas, llamada así por tenerlas en sus escudos. Tras su muerte, dejó esta finca en el poder del monasterio de El Escorial, para que la vendiesen y a cambio recibir misas cada año.

Hogar de Ruben Darío

Además de estos personajes de la nobleza y la monarquía, en esta calle han vivido grandes personalidades como Ruben Darío, «príncipe de las letras castellanas», máximo representante del modernismo literario y uno de los poetas con mayor influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispano. Durante sus primeras estancias en Madrid, este gran poeta se alojó en el entresuelo del número 4. Con una valiosa historia y gran peso cultural, supone todo un reto realizar trabajos de rehabilitación en zonas como esta. El pasado año, Grupo ARYS terminó la rehabilitación de un edificio de 4 plantas en esta histórica calle, recuperando la escalera y la estructura de madera antigua, y manteniendo los pilares de fundición en el hall de entrada.