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SOSTENIBILIDAD

Nuestra visión de la economía circular en la arquitectura

Abr , 25
Nuestra visión de la economía circular en la arquitectura

Reusar, Reducir y Reciclar: son las claves de la economía circular, un modelo de trabajo que tiene como fin hacer frente a la insostenibilidad a la que el medio ambiente es sometida actualmente por el modo de vivir de la humanidad. Por mucho tiempo, la reinante economía lineal permitía como modelo de trabajo extraer recursos naturales, procesarlos, usarlos por un tiempo de vida determinado y luego ser desechados, terminando así en los contaminantes vertederos de basura.

La economía circular propone desarrollar nuevas estrategias en el empleo de materias primas, como por ejemplo, disminuir el uso de materia prima virgen (Reducir) y aumentar el de materia prima reciclada, además de ello pensar en lo que será del producto tras su vida útil, y como será procesado (Reciclaje) o preparado para un segundo uso (Reusar). 

En arquitectura, la economía circular ha llegado para optimizar el uso de los materiales, así como de la gestión del agua y de las fuentes de energía que se emplean para el mantenimiento o desarrollo de nuevas edificaciones. Este modelo busca minimizar el impacto al medio ambiente siguiendo 5 ideas fundamentales:

  • Todo residuo o escombro se puede convertir en recurso. Todo material que sea biodegradable puede volver a la naturaleza, y los materiales que no puedan deben ser reusados.
  • Se reutilizan los residuos o escombros completamente o gran parte de ellos para la elaboración de nuevos productos o nuevas estructuras.
  • Se repara o se da un segundo uso a los componentes o sectores averiados de los productos o estructuras.
  • Se rescatan y reciclan los materiales de valor que se encuentren entre los diferentes residuos o escombros, antes, durante y luego de una construcción.
  • Se deben aprovechar los residuos que no se pueden reciclar.

Muchos de los materiales empleados para la construcción pueden ser reutilizados, ejemplo de ello son los áridos del hormigón y el aluminio de las carpinterías. Otros elementos como el aluminio, cobre, yeso, etc. pueden ser reciclados, e incluso materiales orgánicos que no pueden reciclarse y que no representan un riesgo a la naturaleza, pueden ser empleados para generar compost y ser usados luego como fertilizantes para los jardines de las edificaciones.

Son muchas las estrategias que se pueden emplear en el manejo de residuos o escombros, pero la clave se centrará en tres estrategias fundamentales: 

  1. Monitorear y llevar un registro real de los residuos, separándolos por naturaleza y volumen.
  2. Desarrollar un plan de gestión de residuos y programa de reciclaje, estableciendo metas y programando auditorias anuales.
  3. Estar siempre en la búsqueda de ideas innovadoras que permitan sacar el máximo provecho de los residuos.

Los residuos de construcción y demolición (RCD)

Según las estadísticas de Eurostat, España se encuentra en el puesto número 14 entre los países de la Unión Europea en implantación de la economía circular. Se estima que en nuestro país de las 45 millones de toneladas de RCD o residuos de construcción y demolición, sólo el 25% es gestionado por plantas reciclaje autorizadas. Esto significa dos cosas: la primera, los residuos o escombros casi igualan a la población española de 46,7 millones de habitantes (Censo 2018), es decir, casi una tonelada por habitante, y en segundo lugar y más preocupante, que el 75% de los residuos de construcción y demolición son gestionados incorrectamente. 

Cuando los residuos o escombros son gestionados por empresas que no poseen las acreditaciones de gestión de los residuos que están tratando, se habla de una mala gestión. Esto significa que no hay garantía de que se cumplan los procesos de reciclaje según los estándares internacionales y según las leyes españolas.

Desde hace más de una década, en España es vigente el Real Decreto 105/2008, el cual regula la Producción y Gestión de los Residuos de Construcción y Demolición. Éste decreto permitió un cambio de paradigma sobre la necesidad de la separación de los residuos en función de su naturaleza y cantidad, además de su posterior manipulación. También es importante señalar que cada comunidad autónoma y municipio tienen la potestad de desarrollar normativas más específicas sobre la gestión de residuos, incluyendo otros residuos como aceites, envases y lodos, y también normativas para su transporte y almacenaje.

Planes y certificaciones en gestión de residuos

En Grupo ARYS, nuestro plan de gestión de residuos comienza en la fase de diseño de nuestras obras, permitiendo estimar la cantidad de recursos iniciales que pueden proceder de plantas de reciclaje autorizadas, qué cantidad de escombros se van a generar durante y después de la construcción, y cómo van a ser gestionados correctamente. 

Otros elementos que consideramos son las maderas y los residuos peligrosos como aerosoles, residuos de pintura y barniz, envases (plásticos y metálicos) contaminados, todos ellos gestionados por diferentes empresas debidamente autorizadas para su manipulación y reciclaje.

Cada empresa autorizada para la gestión de todos estos residuos nos hace entrega de los correspondientes Contratos de Tratamiento y documento de identificación según el Real Decreto 180/2015. Con ello damos garantía de que nuestro sistema de trabajo se orienta a alcanzar el verdadero balance entre el ser humano y el medio ambiente que habita, y con el que esperamos reducir el impacto ambiental sobre suelos y acuíferos, a mantener la integridad de los paisajes naturales y a reducir la huella de carbono generada por la economía lineal, aspirando a una economía circular cada vez más necesaria.